/ lunes 5 de diciembre de 2022

Al ritmo del golpe a dos latas sobrevive hondureño en Acapulco

La música, su pasión, y se gana la vida en zona turística donde los visitantes y lugareños lo apoyan con una moneda

Hondureño de nacimiento, "Frohy", llegó a Acapulco hace más de 20 años y desde pequeño, se ha dedicado a cantar en la calle, restaurantes y en la zona turística del puerto para poder ganarse unas monedas y subsistir de manera honesta.

Con el paso de los años, ha sufrido los golpes de la vida, no solo físicos sino también emocionales al perder recientemente a su madre.

Meses atrás, "Frohy", tuvo un accidente al caer de un camión urbano y golpearse la cabeza, situación que lo mantiene en ocasiones con depresión y sin ganas de realizar actividades.

Sin embargo, las ganas de salir adelante y no dejarse vencer por la depresión, lo impulsan a seguir a pesar de las adversidades.

A los 8 años, llegó a Acapulco, procedente de su natal Honduras y por varios años vivió en el DIF municipal.

Lee también: Vender, una forma de empoderamiento para comerciante

Con los años, empezó a ganarse la vida tocando dos latas recicladas con dos palos que la hacen de baquetas para externar el ritmo que trae en la sangre.

La experiencia en los distintos ritmos que expresa, provoca en quiénes lo escuchan a bailar por el carisma, sentimiento y estilo guapachoso con el que suena sus dos latas que la hacen de tarolas.

Chacarrón, es una de las canciones que más le piden cuando toca en la playa de Caleta-Caletilla, cuyo ritmo, hace mover los cuerpos frondosos y otros esqueléticos de los turistas en el lugar donde normalmente se le encuentra.

En su infancia en Honduras, trabajó en el campo, en los sembradíos de café, donde fue cortador y luego acarreó leña para sobrevivir. Sus ganas de salir adelante, le han dado vaivenes, ya que en ocasiones, quienes lo escuchan le apoyan con algunas monedas y en ocasiones, se retira sin la ayuda de quienes lo escuchan.

El hondureño, se siente seguro y lamenta que los encargados de cultura en Acapulco y el estado, no le den una oportunidad para expresar en un escenario y ante un gran público su experiencia musical.

La zona turística tradicional, desde las playas de Caleta-Caletilla y la Isla de la Roqueta, son los sitios donde alegra a los presentes en busca de unas monedas que le ayuden a salir adelante con sus alimentos y gastos para pagar los servicios con los que cuenta.

En sus presentaciones espontáneas en las playas, pide ayuda a la gente, con una moneda porque, de las autoridades nunca ha tenido apoyos.

Hondureño de nacimiento, "Frohy", llegó a Acapulco hace más de 20 años y desde pequeño, se ha dedicado a cantar en la calle, restaurantes y en la zona turística del puerto para poder ganarse unas monedas y subsistir de manera honesta.

Con el paso de los años, ha sufrido los golpes de la vida, no solo físicos sino también emocionales al perder recientemente a su madre.

Meses atrás, "Frohy", tuvo un accidente al caer de un camión urbano y golpearse la cabeza, situación que lo mantiene en ocasiones con depresión y sin ganas de realizar actividades.

Sin embargo, las ganas de salir adelante y no dejarse vencer por la depresión, lo impulsan a seguir a pesar de las adversidades.

A los 8 años, llegó a Acapulco, procedente de su natal Honduras y por varios años vivió en el DIF municipal.

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Con los años, empezó a ganarse la vida tocando dos latas recicladas con dos palos que la hacen de baquetas para externar el ritmo que trae en la sangre.

La experiencia en los distintos ritmos que expresa, provoca en quiénes lo escuchan a bailar por el carisma, sentimiento y estilo guapachoso con el que suena sus dos latas que la hacen de tarolas.

Chacarrón, es una de las canciones que más le piden cuando toca en la playa de Caleta-Caletilla, cuyo ritmo, hace mover los cuerpos frondosos y otros esqueléticos de los turistas en el lugar donde normalmente se le encuentra.

En su infancia en Honduras, trabajó en el campo, en los sembradíos de café, donde fue cortador y luego acarreó leña para sobrevivir. Sus ganas de salir adelante, le han dado vaivenes, ya que en ocasiones, quienes lo escuchan le apoyan con algunas monedas y en ocasiones, se retira sin la ayuda de quienes lo escuchan.

El hondureño, se siente seguro y lamenta que los encargados de cultura en Acapulco y el estado, no le den una oportunidad para expresar en un escenario y ante un gran público su experiencia musical.

La zona turística tradicional, desde las playas de Caleta-Caletilla y la Isla de la Roqueta, son los sitios donde alegra a los presentes en busca de unas monedas que le ayuden a salir adelante con sus alimentos y gastos para pagar los servicios con los que cuenta.

En sus presentaciones espontáneas en las playas, pide ayuda a la gente, con una moneda porque, de las autoridades nunca ha tenido apoyos.

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